Comunicado de prensa 011/2007

Posted by Jose Victor Lugo
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Fructifican las investigaciones arqueológicas realizadas en el XinantécatlInvestigadores del INAH expusieron en El Colegio Mexiquense, A. C., los resultados obtenidos en el Proyecto de Arqueología Subacuática que comprende principalmente la Laguna de la Luna

Zinacantepec, Estado de México a 24 de mayo de 2007.

comunicaco2011-2007

En la gráfica: Investigadores del INAH en la mesa de trabajo "El Nevado de Toluca: estudios arqueológicos, etnográficos e históricos, convocada por el Seminario de Historia Mexicana e Historia del Estado de México, de El Colegio Mexiquense, A. C.

El Nevado de Toluca ha sido un sitio de fuerte presencia ritual entre los pueblos originarios del Valle de Toluca así lo evidencian los hallazgos entre los que destaca una estela astronómica localizada, en 1962, a 4 mil 330 metros de altura, y las ofrendas de copal, cetros de madera y puntas de maguey, rescatadas principalmente del lado norte de la Laguna de la Luna.

Lo anterior fue señalado por los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Roberto Junco, Arturo Montero y Víctor Arribalzaga, al participar en la mesa de trabajo El Nevado de Toluca: estudios arqueológicos, etnográficos e históricos, convocada por el Seminario de Historia Mexicana e Historia del Estado de México, de El Colegio Mexiquense, A. C., con el propósito de difundir el resultado de las distintas investigaciones realizadas en esta montaña a la que también se puede considerar como el observatorio astronómico solar más alto de América del Norte.

En la sesión destacó la presencia del doctor Johan Reinhard, de la Nacional Geographic Society, quien expuso las similitudes que existen en torno al culto a las montañas en México y la zona de los Andes, asociado con el control del clima, como lo denota la presencia de cerca de tres mil curanderos, tan sólo en Perú, que creen que sus poderes les son otorgados por los dioses de las altas cumbres, en tanto que en nuestro país son los graniceros quienes cumplen esta función.

Durante los trabajos moderados por el doctor Xavier Noguez Ramírez, investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., el maestro Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, señaló que el rescate de objetos en las inmersiones hechas recientemente en la Laguna de la Luna están en un magnífico estado de conservación, derivado de la temperatura, la altura y la poca concentración de oxígeno en el agua, y en su mayor parte consisten en restos vegetales, maderas, fibras y resinas de copal.

De los cetros de madera recuperados, de los que la mayoría mide 50 centímetros en promedio, destaca uno que mide 1.22 metros y es el más grande del que se tenga noticia. Aunque presentan variaciones en la forma en que fueron trabajados, la mayor parte son de tipo "cetro Tláloc" y serán enviados a laboratorio para determinar el origen del material con que fueron hechos y obtener mayor información referente a su cronología, precisó.

Por su parte, el doctor Arturo Montero explicó que muchas de las estructuras del México antiguo fueron alineadas en dirección a las montañas y en el caso del Nevado de Toluca, esto sucedió con Teotenango, cuya similitud con la cultura xochicalca es notoria durante el periodo epiclásico, sobre todo en lo que respecta a la cuestión solar. Los cálculos realizados, mencionó, permitieron determinar que esta zona arqueológica se encuentra alineada hacia el este y se cree que desde ahí partía una ruta de ascenso hasta el volcán, además de que han sido identificados dos puntos en su cumbre que se vinculan con el día de paso cenital con el que los pueblos antiguos calibraban el tiempo.

Por lo que respecta a las recientes excavaciones arqueológicas de alta montaña, difundidas a principios de mayo, el arqueólogo Víctor Arribalzaga, acompañado por un grupo de estudiantes de arqueología que han participado en los trabajos realizados, presentó un reporte preliminar de los hallazgos y destacó, entre otros, la localización de más de 600 fragmentos de cerámica, 89 trozos de lajillas de obsidiana, 128 puntas de maguey, 76 piezas de copal de diferentes formas, fragmentos de cetros y al menos 39 trozos de madera, entre otros materiales que, al analizarse en laboratorio, aportarán sin duda información adicional a los rituales realizados en las lagunas del volcán.

En su intervención, el maestro Raymundo César Martínez García, investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., y coordinador de la mesa, presentó una serie de apuntes sobre el nombre náhuatl del Nevado de Toluca, cuyas acepciones varían de acuerdo a la interpretación que en distintos momentos le han dado estudiosos, investigadores e historiadores. Apuntó que entre las obras que hacen alusión al que hoy es conocido como Xinantécatl, están la Historia Tolteca-Chichimeca, elaborada entre los años 1547 y 1560, en tanto Fray Bernardino de Sahagún lo denominó Sierra de Toluca. Asimismo, añadió, fue nombrado como Sierra Nevada en la Relación de Temascaltepec y de acuerdo con otras variaciones ortográficas fue registrado por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl en el siglo XVII.

A estos nombres se agregaron, posteriormente, los de Sierra Nevada o Volcán de Toluca, de Jacinto de la Serna, Monte de Tolocan, denominación de Francisco Javier Clavijero, Xinantécatl según Manuel Olaguibel en 1893 y los Anales del Ministerio de Fomento en 1854, de acuerdo con Bernardo García Martínez. En la obra de Cecilio Robelo, referente a los Nombres Geográficos e Indígenas del Estado de México, que data de 1900, aparece como Nevado de Toluca, y Xinancantécatl pertenece a la propuesta del historiador Javier Romero Quiroz.