Comunicado de prensa 015/2017

ES FACTIBLE CREAR UN SANTUARIO ECOLÓGICO Y CULTURAL EN LA ZONA LACUSTRE DEL ALTO LERMA

*Proponen investigadores rescatar ecosistemas que permitieron el florecimiento de poblaciones hace más de mil quinientos años


comunicado015 2017Zinacantepec, Estado de México, 29 de marzo de 2017.- La zona del Alto Lerma, que abarca 33 municipios, está en un punto crítico, lo que hace necesario considerar la creación de un santuario, con el concurso de los tres órdenes de gobierno, instituciones de investigación y la sociedad, específicamente en los municipios en que todavía hay lagunas, con el fin de rescatar un ecosistema en crisis por la actividad humana, cuyo deterioro implica un grave riesgo de pérdida de recursos naturales y de una riqueza cultura de remotos orígenes.
El historiador Raymundo Martínez García, investigador de El Colegio Mexiquense, destacó que la situación del Alto Lerma es un peligro para un modo de vida que empezó hace milenios, floreció en el periodo Epiclásico (entre los años 650 y 1000 de nuestra era, durante y después del esplendor de Teotihuacan) y ha venido transformándose, sobre todo en el último medio siglo, con un deterioro muy grave del ambiente.
El coordinador del seminario Historia mexicana e Historia del Estado de México aseguró que es un bueno momento para no decir que todo está perdido, pues resulta indispensable rescatar lo que se pueda, ya que no es posible imaginar a la Zona Metropolitana del Valle de Toluca sin agua, diversidad biológica y la cultura ligada a la vida lacustre.
No se volverá a tener esos amplios espejos de agua, las ciénegas que alguna vez estuvieron ahí, pero lo que queda se podría volver un santuario, pues hay recursos biológicos y lacustres, así como conocimientos, sobre todo entre la gente mayor, a partir de los cuales se podrían rescatar técnicas, tradiciones, formas de ver el mundo, incluidas cuestiones médicas y culinarias, así como leyendas y mitos, como el de la sirena, que aumentarían el potencial de desarrollo sostenible del Valle de Toluca, detalló.
El llamado a los gobiernos federal, estatal y municipales, así como a la sociedad y las instituciones de educación superior e investigación fue hecho al término de la conferencia “y cómo floreció la vida lacustre en el Alto Lerma: historia prehispánica de poblaciones laguneras”, que ofreció la arqueóloga Carmen Pérez Ortiz de Montellano, quien es colega y ha formardo parte del equipo de trabajo de la reconocida investigadora Yoko Sugiura, dedicado al Proyecto Arqueológico del Valle de Toluca.
Carmen Pérez se sumó a la propuesta de crear un santuario, asumiéndola como un rescate, pues crear un ecosistema es casi imposible, luego de una amplia exposición en la que detalló los rasgos más importantes de la investigación encabezada por Yoko Sugiura, que ha llevado a la reconstrucción de la vida cotidiana de las sociedades que vivieron alrededor e incluso dentro de las lagunas en que tiene su origen el río Lerma, y siguieron floreciendo incluso luego de que Teotihuacan perdiera su esplendor.
En la segunda conferencia del seminario Arqueología y etnohistoria de Mesoamérica, explicó que desde los tiempos prehispánicos, hace unos mil quinientos años, el Valle de Toluca tenía una amplia comunicación interna y externa, tanto con Teotihucan, a la cual estaba sujeto, como con pueblos de lo que ahora son los estados de Michoacán, Hidalgo y Morelos.
La investigadora hizo un recorrido muy detallado por los hallazgos que ha hecho el equipo de Yoko Sugiura, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la unam, y se concentró en los trabajos realizados en Santa Cruz Atizapán, que junto con Santa María Rayón y San Mateo Atenco formaba un sistema que vio florecer a poblaciones capaces de hacer construcciones caseras y político-administrativas dentro de las lagunas, y de soportar la humedad y el frío con ingeniosos sistemas de calefacción.
Martínez García remató haciendo un amplio reconocimiento a la doctora Sugiura, cuyo compromiso ha implicado cuarenta años de trabajo en la zona, por un esfuerzo que ha buscado que se aquilate la vida y existencia de comunidades que tejieron su vida cotidiana en las lagunas del Alto Lerma, al tiempo que recomendó los libros en los cuales ha plasmado sus hallazgos, algunos de los cuales han sido publicados por El Colegio Mexiquense, A. C.