Comunicado de prensa 030/2010

PRESENTA DOROTHY HOSLER AVANCES DE INVESTIGACIÓN SOBRE METALURGIA

Hosler presentó parte de su trabajo en el Aula Mayor de El Colegio Mexiquense, A.C

Zinacantepec, Estado de México. 28 de septiembre de 2010.

comunicado30_2010La extracción, procesamiento, producción de cobre y aleaciones en la antigua mesoamérica y sudamérica, así como el vínculo entre la tecnología metalúrgica de ambas áreas es el objeto de estudio que la doctora Dorothy Hosler realiza en la comunidad de El Manchón, en el estado de Guerrero.

Hosler es arqueóloga y etnógrafa del Instituto Tecnológico de Massachusets (M.I.T. por sus siglas en inglés), así como doctora en antropología con especialización en arqueología mesomericana por la Universidad de California, Santa Bárbara.

Durante la conferencia, transmitida también para los estudiantes de la licenciatura en Arqueología de la Universidad Autónoma del Estado de México, en Tenancingo, la arqueóloga mencionó que la metalurgia es un tema poco investigado aun con lo interesante que puede resultar para la arqueología mesoamericana.

El Manchón es un sitio localizado aproximadamente a cinco horas de la ciudad de Toluca, posteriormente se debe avanzar tres horas más por una brecha que en ocasiones no existe debido a distintas condiciones. Las fundiciones de El Manchón parecen ser un sitio primario en la extracción y fundición del cobre.

La metalurgia se introdujo a mesoamérica después del apogeo de Teotihuacán y las ciudades mayas, esto es aproximadamente en el 700 de nuestra era. El occidente de México es el área de mesoamérica más rica en yacimientos de minerales metálicos; existen grandes depósitos de cobre, plomo, plata, zinc y cobre arsénico.

Hosler incluyó la proyección de imágenes de diversos cascabeles de cobre unidos con otros materiales: cobre-estaño, cobre-arsénico y cobre-plata; explicó que también utilizaban el plomo, esto significa que si buscaban el color dorado, con el bronce, o el plateado, con la plata, es dificil explicar el uso del plomo porque no produce un color agradable, quizá porque éstá no era una de las características que se buscaba, sino la producción de cascabeles en grandes cantidades.

Hosler acompañó la presentación con imágenes del sitio que consideró, podría no estar afectado por actividades posteriores. Dijo que se registraron 32 nuevos sitios arqueológicos que integran material arqueológico, escoria, y mena de cobre; lo cual los asocia a la fundición. Mostró un plano topográfico, diseñado por uno de sus estudiantes, el cual explicó por sectores.

En el sitio fue hallado cuarzo semitrabajado, cristales y cuentas de cuarzo, en los informes geológicos recientes del área se encontró que la hematita, cobre, reolita y el cuarzo, se asocian con los que los geologos llaman el subterreno Zihuatanejo, lo que podría dar un antedecente para geologos que busquen lugares de fundidición.

También se encontraron evidencias de cobre en grandes cantidades, lo que implica la existencia de una técnica de fundición de las más eficientes, sin embargo, no se halló el metal que debería estar directamente unido a la escoria; lo único que se enconrtó fue carbón y tierra.

Durante la investigación se encontraron otros lugares con formaciones que no es posible reconocer, en ellos existe barro cocido, excavado con un hoyo en el centro y orificios interconectados que pudieran ser para introducir el aire. Sin embargo, no se halló escoria, mena o algún indicio relacionado con la fundición.

En otro sector fue encontrada una estela, debajo de ella había una ofrenda con una pequeña olla que contenía huesos de pájaro o de algún animal que no se ha analizado aún.

Los terrenos asociados con la barranca de la fundición en El Manchón no son productivos, aún no se han realizado los estudios necesarios para saber si en un época pasada el terreno presentaba las mismas características, lo que no permite comprender, hasta el momento, porque una población tan grande habitaba el sitio. No se sabe a qué grupo étnico pertenecían ni dónde está el metal que fundieron.

Diversas interrogantes han surgido durante el desarrollo del trabajo de la doctora Hosler, no obstante, la labor de campo tuvo que ser interrumpida por las condiciones de inseguridad de la zona, debido a las cuales no se sabe cuándo continuará la investigación.