Comunicado de prensa 037/2008

SUECIA, MODELO MUNDIAL DE EQUIDAD DE GÉNERO

La doctora Edmé Domínguez Reyes, de la Universidad de Göteborgs de Suecia, dictó la conferencia "Suecia, alcances y limitaciones de un modelo de equidad entre sexos" en el Aula Mayor de El Colegio Mexiquense, A. C.

Zinacantepec, Estado de México, 29 de julio de 2008.

comunicado2037-2008Suecia constituye uno de los casos más avanzados en la igualdad de géneros en el mundo, pues durante todo el siglo XX y especialmente a partir de la década de 1990 este país del norte de Europa desplegó una política nacional de equidad dentro del gobierno, empresas, universidades y escuelas que, por ley, hoy están obligados a brindar las mismas oportunidades a hombres y mujeres.

La doctora Edmé Domínguez Reyes, profesora asociada del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Göteborgs de Suecia, dictó la conferencia "Suecia, alcances y limitaciones de un modelo de equidad entre sexos", organizada conjuntamente por el cuerpo académico del Seminario de Historia de México e Historia del Estado de México de El Colegio Mexiquense, A. C. y por el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social.

En presencia de la investigadora Pilar Iracheta Cenecorta, y de la vocal ejecutiva del Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, Lorena Cruz Sánchez, la especialista aseguró que el caso sueco constituye por sus características, un paradigma para otros países europeos, pues mientras que a principios del siglo XX Suecia era una nación muy pobre, gracias a la aplicación de un modelo socialdemócrata alcanzó avances importantes en esta materia y en su desarrollo económico y social.

Suecia emprendió durante el siglo pasado un rápido proceso de industrialización y gracias a que no se vio implicada en las dos guerras mundiales, pudo adelantar de manera muy eficaz para erradicar la pobreza y la miseria que se conocen en otros países europeos; además, desde principios del siglo XX su sociedad ha sido una constante promotora de la conquista de derechos que hoy son una realidad tanto para hombres como para mujeres.

Entre éstos, la investigadora destacó el derecho de las mujeres a votar y ser votadas a nivel municipal, conquista que alcanzaron en 1919, y en 1921 obtuvieron el derecho al voto a nivel nacional, con lo que hoy el 49 por ciento de los integrantes del Parlamento son mujeres que participan activamente en la vida política.

A estos importantes avances se sumaron, en 1938, la legalización del uso de preservativos y anticonceptivos, los subsidios a las madres necesitadas, y la equidad de derecho a la pensión popular que todos los ciudadanos suecos tienen en la actualidad, así como la igualdad de derechos entre cónyuges

Domínguez Reyes resaltó que en 1939 en Suecia se aprobó una ley todavía vigente que prohíbe el despido laboral de las mujeres por causa de embarazo, además de que en 1974 el gobierno avaló los permisos de maternidad-paternidad para padres y madres en los primeros meses de crianza de los hijos recién nacidos. Otro logro sobresaliente fue la legalización total del aborto, el cual desde 1975 puede suspenderse hasta la semana 18 de gestación, siendo esta una de las leyes más avanzadas del mundo.

Aunque Suecia también afronta problemas de violencia dentro y fuera del ámbito doméstico, se han sentado importantes avances en esta materia, pues desde 1982 se dispone de una legislación general en lo que toca al maltrato en contra de las mujeres, y se han atendido otros problemas como las mutilaciones de tipo sexual que se practican en niñas pequeñas que proceden de las minorías musulmanas emigradas desde África.

La doctora Edmé Domínguez Reyes puntualizó que las metas de la política de equidad entre sexos es lograr que hombres y mujeres gocen del mismo poder para moldear a la sociedad y a su propia vida. Para ello, el proyecto de equidad que promueve el gobierno se enfoca a lograr una proporción equitativa entre ambos sexos en todos los órdenes, y a que los conocimientos, experiencias y valores de hombres y mujeres enriquezcan e influencien el desarrollo en todos los órdenes sociales.

Como resultado de esto, precisó, a partir de la década de 1970, la participación de las mujeres en el mercado formal del trabajo gradualmente ha ido aumentado, y hasta el año 2005, el 80 por ciento de las suecas de entre 20 y 64 años tenían una ocupación permanente y remunerada, y gracias a la promoción del gobierno a través de mecanismos de apoyo e incentivos, se busca que las mujeres se enfoquen desde la escuela a las áreas que tradicionalmente han sido ocupadas por los hombres, como las carreras científicas y tecnológicas.