Comunicado de prensa 023/2017

GRACIAS A LA CIENCIA Y UN GRAN TRABAJO, SE LOGRÓ RECONSTRUIR LA VIDA DE UN BARRIO DE TEOTIHUACAN

*La doctora Linda Manzanilla Naim ofreció conferencia en El Colegio Mexiquense, A. C., con hallazgos sobre la vida de Teopancazco, donde concurría gente de diferentes regiones hace mil quinientos años


comunicado023a 2017La ciencia y un trabajo largo e intenso han permitido establecer cuál era la dieta, qué actividades y oficios tenían, de qué murieron, de dónde provenían y cómo eran sus caras, y con ello se ha podido reconstruir buena parte de la vida cotidiana de los habitantes de Teopancazco, un barrio multiétnico de Teotihuacan que tenía una intensa actividad hace más de mil quinientos años.

En una conferencia extraordinaria por su claridad y la cantidad y calidad de los datos que ofreció en ella, titulada “Teopancazco, un centro de barrio multiétnico de Teotihuacan", Linda Rosa Manzanilla Naim, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, esatuvo en El Colegio Mexiquense, A. C., a invitación del seminario 2017 Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica.


La especialista explicó que los primeros habitantes de Teotihuacan llegaron huyendo de las erupciones del Popocatépetl hace dos mil años, y fundaron una ciudad que quinientos años después tenía veinte kilómetros cuadrados de extensión, una población de 125 mil personas, estaba organizada corporativamente y era una de las principales metrópolis del mundo prehispánico.


Teotihuacan fue el primer sitio urbano multiétnico del centro de México, y uno de sus barrios fue Teopancazco, en donde destacaban los artesanos, cuya vida cotidiana ha sido reconstruida gracias al trabajo interdisciplinario y a la aplicación de la física, la química, la arqueología y la genética, así como a la realización de estudios con isótopos.


Tras una labor de trece temporadas de excavación, pudo conocerse que contaba con una gran plaza, un templo con su altar y una alineación de cocinas y almacenes; sin embargo, los descubrimientos más fascinantes han sido los relativos al origen de los migrantes que trabajaban en el barrio, cuál era su dieta y, en muchos casos, hasta sus oficios.


Los habitantes de Teopancazco emigraron de lo que actualmente son los estados de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz; la masa trabajadora comía fundamentalmente maíz y por estudios paleopatológicos se sabe que durante su infancia una gran parte de esos migrantes padeció una mala nutrición.


El estudio de 116 entierros ha permitido reconocer oficios; por ejemplo, los sastres presentaban deformidades en las falanges; quienes ablandaban fibras con los dientes tuvieron desgastes en los incisivos; los que cargaron con mecapal en las caravanas tuvieron compresión de las vertebras cervicales y quienes caminaron en las caravanas desarrollaron deformidades en los pies.


Se ha hecho la reconstrucción facial de cinco cráneos, entre ellos el de un niño de 7 años que era entrenado como militar, pero murió cuando estaba cambiando dientes; por otra parte, el sector administrativo de Teopancazco contaba con un sello que tenía como símbolos la flor de cuatro pétalos, que podría ser el emblema de la ciudad, así como los referentes a los dioses de la lluvia y del fuego, y un mono que podría tratarse del vínculo con el contingente veracruzano del barrio.


Linda Manzanilla es investigadora nivel III del SNI desde hace casi veinte años y la primera mujer mexicana que ingresó a la Academia de Ciencias de Estados Unidos, ha sido responsable de los proyectos “Antigua ciudad de Teotihuacan. Primeras fases de desarrollo urbano” (1985-1988) y “Teotihuacan: élite y gobierno” (1997-2005), entre otros.
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Es autora y/o editora de más de 24 libros, 190 artículos y capítulos de libros, y 67 informes técnicos sobre temas relacionados con el surgimiento y transformaciones de las sociedades urbanas tempranas en Mesoamérica, Mesopotamia, Egipto y la región andina, además de ser Doctora Honoris Causa por la UNAM, una de las varias distinciones que ha recibido.