Comunicado de prensa 026/2017

EN MÉXICO PREVALECE LA CANDIDEZ NEOLIBERAL Y LIBRECAMBISTA A PESAR DE QUE EL MUNDO YA CAMBIÓ

*El embajado Francisco Suárez Dávila ofreció la segunda conferencia del ciclo “El incierto orden global y sus repercusiones en México” con un análisis del gobierno de Donald Trump


comunicado026a 2017México debe aumentar su fortaleza interna, dejar la mediocridad de su crecimiento promedio de 2% para buscar que llegue a 6%, y tomar un conjunto de decisiones como la renta familiar básica, un sistema universal de salud, reducir los programas sociales a uno que no sea clientelar, desactivar la bomba que significa el sistema de pensiones para convertirlo en una fuente de ahorro e inversión y, en especial, dejar la posición “cándida” librecambista, cuando la gran mayoría de los países aplican políticas proteccionistas.


De esta menera resumió el embajador Francisco Suárez Dávila sus sugerencias al gobierno, pero en especial a aspirantes y partidos políticos con miras a las elecciones de 2018, pues desestimó un plazo corto para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ante la errática política seguida por el gobierno de Donald Trump.


En la segunda conferencia del ciclo “El incierto orden global y sus repercusiones en México”, organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., como parte de las actividades de su trigésimo aniversario, el ex representante mexicano ante Canadá hizo una severa crítica del modelo económico seguido por México a lo largo de tres décadas, pues su resultado ha sido la mediocridad del crecimiento.


Suárez Dávila se pronunció por recuperar las políticas industrial y regional, así como la planeación urbana y otras medidas que se abandonaron en el periodo, pero que entre 1933 y 1973 llevaron al país a un crecimiento promedio de 6%; por ello, México pasó del desarrollo estabilizador a la “docena trágica” y el neoliberalismo para llegar al “estancamiento estabilizador”, ironizó.


En una conferencia titulada “México y el mundo, a 100 días del gobierno de Donald Trump”, revisó los logros y los puntos negativos del tlcan, pero enfatizó que el gobierno de Trump no es neoliberal, sino proteccionista, porque está buscando un crecimiento de tres por ciento e inversión en infraestructura.


El tratado necesita cuando menos de dos años de negociaciones, a menos que sus ajustes sean básicos, pero México tendrá elecciones el año entrante y en septiembre de este año empezará prácticamente el proceso electoral, mientras que el Congreso norteamericano también cambiará en el último trimestre del año, señaló.


Acompañado del secretario general de El Colegio Mexiquense, A. C., José Antonio Álvarez Lobato, y del investigador Eduardo Morales Pérez, organizador del ciclo de conferencias que continuará en junio, Suárez Dávila aseguró que no es necesario desestabilizar la economía para lograr el crecimiento que el país necesita ante los resultados de la política seguida en las últimas décadas, con inversiones en infraestructura “ridículas” de apenas 4%, empobrecimiento de la población y el uso del déficit para financiar el pago de la deuda.


Sin embargo, también ponderó algunos de los beneficios del tlcan, como el crecimiento de las exportaciones, pero advirtió que de los 600 mmd anuales que alcanzan, la mitad es con Estados Unidos, y aceptó que es viable negociar reglas de origen e incluir temas nuevos como el comercio elctrónico y el cambio climático.


Aseguró que México debe aprovechar la oportunidad de renegociar el tratado para diseñar y aplicar acciones de política doméstica que no se tomaron en 1994, desarrollar cadenas productivas internas, impulsar a sectores y empresas “campeonas”, hacer que la banca cumpla sus objetivos, hacer del Banco de México una institución heterodoxa que apoye el desarrollo del país, sustituir importaciones eficientemente, buscar la autosuficiencia alimentaria y energética, y crear la sociedad del conocimiento con un impulso real a la educación básica, tecnológica y científica, y atacar la desigualdad y la pobreza.
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Hay que aprovechar el ascenso de Tump como una oportunidad de cambio, fortalecer al Estado y a la sociedad, con una visión compartida de largo plazo que anteponga los intereses nacionales a los particulares o individuales, pues solo la fortaleza interna resultará en una renegociación exitosa, enfatizó.