Comunicado de prensa 027/2008

SE POLARIZA EL CRECIMIENTO URBANO DE LAS GRANDES CIUDADES

Evitar la especulación y el excesivo encarecimiento del suelo, reto de la política de desarrollo urbano, asegura la doctora Clara E. Salazar.

Zinacantepec, Estado de México, 9 de junio de 2008.

El problema de la pobreza, el acceso a la vivienda y la recuperación de los espacios urbanos centrales son aspectos no incluidos en las agendas de las grandes ciudades del mundo, y que se acentúan en la Región de América Latina; en el caso del Valle de México esta situación se observa en los grandes desequilibrios que existen entre los distintos sectores sociales.

La doctora Clara E. Salazar, investigadora de El Colegio de México, explicó que si bien las ciudades siguen constituyendo un motor para el desarrollo inmediato, al aportar en promedio el 25 por ciento del Producto Interno Bruto nacional de los países latinoamericanos, es necesario avanzar en la definición de políticas reguladoras del uso del suelo que aseguren la calidad de vida de la población.

En el caso de Brasil, mencionó, actualmente existe una iniciativa para crear un "banco de tierra" que al constituirse tendría como finalidad regular el costo del suelo y asegurar un acceso más equitativo para todos los sectores, lo que evitaría la especulación y el excesivo encarecimiento de lotes destinados a usos habitacionales.

La especialista impartió en El Colegio Mexiquense A. C, la conferencia "La gestión urbana en las grandes ciudades, problemas y retos", en la que destacó que casi el 30 por ciento de los trabajadores que habitan en la zona metropolitana del Valle de México laboran en la ciudad de México y un alto porcentaje está ocupado fuera de esta zona, lo que tiene un alto impacto en sus necesidades de transportación.

En este sentido, mencionó que el 1 por ciento de los trabajadores de Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec y Tlalnepantla laboran en las delegaciones centrales del Distrito Federal; sin embargo, es de notar que la ciudad central no constituye un lugar de oportunidad laboral para toda la metrópoli, además de que su constante crecimiento ha ido desplazando a la población hacia el exterior, lo que constituye una permanente presión para la ocupación de nuevos espacios con fines habitacionales y de servicios.

La doctora Salazar advirtió que el constante incremento en el valor de la vivienda en la periferia urbana de las grandes ciudades incide directamente en la calidad de vida de la población; este fenómeno se caracteriza en América Latina por el aumento de la desigualdad y la segregación socioespacial, pues los sectores más favorecidos económicamente han comenzado a ubicarse en las fronteras urbanas al lado de sectores populares.

Ejemplificó que en la ciudad de México la zona de Santa Fe, los sectores de altos recursos presentan un proceso de "encarcelamiento residencial", pues las viviendas son cerradas, no hay acceso libre a las calles y se está produciendo una fragmentación del espacio no solamente físico sino también social, dado que colonias populares de las inmediaciones como La Mexicana y Los Hornos, lejos de beneficiarse de la infraestructura están marginados de ésta, y por lo que respecta a la creación de empleo en la zona residencial, ya sea en el ámbito doméstico o de los servicios, los residentes suelen emplear a personas de otros lugares como Oaxaca antes que a sus vecinos.

Otro aspecto sobresaliente es que el Estado prácticamente ha abandonado su función reguladora en el ámbito de la vivienda, la que ahora es promovida por la iniciativa privada. Los desarrollos habitacionales han proliferado hacia la zona oriente del Valle de México, y la carencia de una adecuada normatividad en la prestación de los servicios hacen que con frecuencia estos conjuntos adolezcan de servicios regulares, de equipamiento terminado, de áreas verdes o de espacios abiertos que mejoren en términos reales las condiciones de vida de la población.