Comunicado de prensa 022/2008

REQUIERE AMÉRICA LATINA DE MODELOS DEMOCRÁTICOS ENFOCADOS AL DESARROLLO SOCIAL

Las fallas estructurales del sistema mexicano dificultan el aprovechamiento de los tratados comerciales.
Continúan los trabajos del Segundo Módulo "Unión Europea" del Diplomado "La Inserción de México en la Globalización", organizado por El Colegio Mexiquense, A. C.

Toluca, Estado de México, 8 de mayo de 2008.

comunicado2022-2008En tanto en México y en América Latina no se configuren sociedades civiles más demandantes y participativas, que exijan a sus gobiernos transparencia y rendición de cuentas en su actuación y aplicación de recursos, difícilmente se podrán consolidar regímenes democráticos que conduzcan realmente al crecimiento y desarrollo de la población, expuso la doctora Rosa María Piñón Antillón.

La docente del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) abordó el tema de las Relaciones Económicas México-Unión Europea, y destacó que mientras que el proceso de integración seguido por el bloque europeo es una experiencia exitosa que se refleja en el mejoramiento socioeconómico de naciones como España, Grecia, Irlanda y Portugal –considerados hasta hace tres décadas como subdesarrollados- en el caso de nuestro país, la imposición del modelo neoliberal que llevó a la concreción del Tratado de Libre Comercio con Norteamérica, ha tenido resultados poco alentadores.

Durante la exposición que realizó como parte de los trabajos del Diplomado "La inserción de México en la Globalización" organizado por El Colegio Mexiquense, A. C, la doctora Piñón Antillón expuso que en términos generales, los esfuerzos de integración económica emprendidos en América Latina, como el TLC y el MERCOSUR han fracasado porque tanto en México, como Argentina o Brasil, existe una alta concentración de la riqueza que lejos de darse en términos de progreso y el crecimiento del conjunto social, plantea beneficios y ventajas para grupos minoritarios.

Los países miembros de la Unión Europea, dijo, han avanzado significativamente en la rendición de cuentas de sus autoridades, particularmente en la aplicación de los recursos comunitarios; este ejercicio ha consolidado a sociedades conscientes de sus derechos y obligaciones, que son prácticas en materia de financiamiento y que han logrado avances notorios para erradicar prácticas poco convenientes como la corrupción.

La doctora Piñón Antillón expuso que la Unión Europea se ubica ya como el primer bloque económico del mundo, pues actualmente su Producto Interno Bruto asciende a 16.8 trillones de dólares, y supera con mucho al de Estados Unidos, que es de 14 trillones de dólares.

Aunque en el ámbito internacional México ha formalizado cerca de 34 acuerdos comerciales con distintas naciones del mundo, incluyendo a la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, no ha logrado aprovechar sus ventajas, pues nuestra economía enfrenta grandes fallas estructurales. El mercado internacional tiene sentido siempre y cuando exista una verdadera oferta exportable, y en México el gobierno descuidó la consolidación de una industria competitiva, dado que mientras que los países más desarrollados apoyan su fuerza en industrias bien consolidadas, la economía nacional se integra en buena medida por pequeñas y medianas empresas con pocas posibilidades de competencia.

Un factor clave que el gobierno mexicano debe considerar para revertir esta situación, es potenciar la capacidad de estas unidades productivas que son las que generan más empleo, y éste elemento, reflejado en mejores niveles salariales, es el que permite elevar el poder adquisitivo de la población, que es determinante para el fortalecimiento de cualquier economía.

En México y América Latina observamos economías depredadoras que arrasan con el empleo. En nuestros países la economía informal es la que genera gran parte de las fuentes de trabajo que no ofrecen al trabajador ingresos seguros y más que al bienestar, tienden a la baja de las perspectivas de crecimiento y desarrollo.

En cuanto a la actuación de los gobiernos, éstos no han diseñado políticas adecuadas ni en términos de educación, investigación, ciencia, infraestructura o de seguridad social, ni aplican mecanismos redistributivos del ingreso nacional. Por esta razón, países ricos como Brasil o Argentina no pueden canalizar recursos naciones más atrasadas como Uruguay o Paraguay.

Aun cuando no es posible pensar en que el modelo de integración europeo pueda trasladarse a otras regiones del mundo, sí podemos aprovechar la experiencia acumulada por la Unión Europea, cuyos integrantes han logrado grandes avances en la definición de un proyecto de largo alcance que les permite sobreponerse a su realidad, concluyó la doctora Piñón Antillón.