Comunicado de prensa 020/2008

PROFUNDIZAN INVESTIGADORES EN EL ESTUDIO DE LOS CÓDICES MIXTECOS

El doctor Manuel Hermann Lejarazu resaltó la importancia que tiene el estudio de estos documentos para comprender la historia y legado de la región mixteca.

Zinacantepec, Estado de México, 30 de abril de 2008.

comunicado_20_2008Aunque en la región mixteca se han realizado pocos estudios arqueológicos e históricos sobre los pueblos que la habitaron desde épocas prehispánicas, es de notar que aquí se conservaron seis códices que fueron elaborados antes de la llegada de los españoles, en los que es posible apreciar distintos aspectos de la vida y organización de los grupos originarios de esta importante región de México.

El doctor Manuel Hermann Lejarazu, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, explicó que los grupos mixtecos se asentaron fundamentalmente en lo que hoy son los estados de Puebla, Guerrero y Oaxaca y constituyeron una importante pluralidad étnica; tan sólo en Oaxaca, actualmente se tienen identificados unos 16 grupos etnolingüísticos que mantienen una organización social que difiere de la de otros pueblos.

Al impartir la conferencia "La historia mixteca a través de los Códices" en el marco del ciclo "Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica" organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., el especialista indicó que el estudio de estos documentos, entre los que citó el Códice Colombino-Becker, el Códice Selden, el Códice Nuttall y el Códice Bodley, ha cobrado en los últimos años un mayor impulso entre grupos de especialistas de México, Estados Unidos y Europa.

La región mixteca sigue siendo todavía virgen en muchos aspectos y el estudio de los códices resulta trascendental para profundizar en la historia y antropología de los grupos originarios. En este caso, no fue sino hasta la década de los años treinta, cuando el doctor Alfonso Caso realizó las primeras investigaciones arqueológicas que documentaron la importancia de los valles centrales de Oaxaca y específicamente de sitios como Monte Albán.

Otros investigadores como Ignacio Bernal, Jorge R. Acosta y Eulalia Guzmán continuaron la labor del doctor Caso y después de ellos poco se hizo; hasta los años ochenta la investigación de sitios como Cerro de las Minas en Huajuapan de León, en la que hoy es considerada la Mixteca Baja, volvió a cobrar un nuevo impulso, en tanto que los trabajos en Tepescolula, situada también en Oaxaca, tienen apenas unos cuantos años.

Sin embargo, la investigación arqueológica se ha limitado fundamentalmente a trabajos de recorrido y a la recolección de materiales que permiten establecer ciertas frecuencias cronológicas, por lo que se carece de estudios a fondo. En este aspecto estamos todavía a tientas y por ello los códices que sobrevivieron a la conquista española tienen un valor incalculable.

El doctor Hermann Lejarazu puntualizó que los seis códices prehispánicos de filiación mixteca son, ante todo, documentos de carácter histórico, genealógico y descriptivos de la vida de los pueblos, y ejemplificó que el Códice Colombino-Becker que está dividido en dos partes -una de ellas resguardada en México y la otra en la ciudad de Viena, Austria-, narra la biografía del personaje mixteco 8 Venado.

Los códices, agregó, son largas tiras que llegan a medir hasta 12 metros de largo, las páginas están marcadas por dobleces y para interpretarlos hay que guiarse por líneas rojas pintadas directamente sobre las láminas, de tal manera que pueden hacerse lecturas a su alrededor y siguiendo páginas subsecuentes.

Acompañado por el investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., Raymundo Martínez García, el doctor Hermann Lejarazu también resaltó que a diferencia del centro del país en donde existen fuentes documentales como la Historia General de las Cosas de Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún, o la Historia de las Indias, de Fray Diego Durán, escritas hacia la primera mitad del siglo XVI, en la mixteca casi no existen este tipo de documentos.

La razón de ello, agregó, es que esta región fue evangelizada por la orden de los Dominicos quienes, a diferencia de los franciscanos en el centro del país, no profundizaron ni hicieron una verdadera investigación sobre la historia de sus pueblos o de la relación que guardaron entre sí, por lo que hoy desconocemos casi en su totalidad el papel que tuvieron en Mesoamérica.

Entre los pocos casos conocidos destaca la obra de Fray Francisco de Burgoa, quien recopiló una importante obra conocida como la "Historia de la Provincia de San Hipólito de Oaxaca, del Orden de Predicadores", en la que hace una crónica de la actividad de su orden desde su llegada a territorio novohispano y hasta el siglo XVII; se trata ante todo de un trabajo evangelizador que describe algunos aspectos de la vida de los pueblos mixtecos de la época.