Comunicado de prensa 014/2008

SEGURIDAD, INDISPENSABLE PARA LA VIABILIDAD DE CUALQUIER PAÍS

La Seguridad Nacional e Internacional, tema de la participación de Jorge Díaz Peón, en el Diplomado "La Inserción de México en la globalización" de El Colegio Mexiquense, A. C.

Toluca, Estado de México, 17 de abril de 2008.

comunicado_14_2008El tema de la seguridad exige una profunda reflexión, pues lleva implícitas todas las condiciones que permiten la convivencia armónica o la estabilidad económica y social que pueden desembocar en la viabilidad de un país; este es un campo en el que la definición de agendas a nivel global debe atender los constantes cambios que se producen dentro y fuera de los estados y países.

Al participar como conferenciaste invitado en el Diplomado "La inserción de México en la globalización", Jorge Tello Peón -especialista en sistemas de inteligencia estratégica, tanto en la administración pública como en el ámbito empresarial- señaló que hablar de seguridad es referirse a la historia de la humanidad, porque este aspecto ha estado presente en todas las sociedades y puede ser comprendido de diferentes maneras por los habitantes de cualquier país, ya sea México, Irak o Pakistán, en donde cada uno podría dar diferentes definiciones y mantener distintas prioridades.

Acompañado por el presidente de El Colegio Mexiquense, A. C. Edgar Hernández Muñoz, Tello Peón señaló que la seguridad es un concepto que se encuentra en permanente construcción, y precisó que en el contexto internacional factores como la prevalencia de un modelo unipolar, la globalización, los nuevos paradigmas del crecimiento económico, la regionalización, las nuevas tecnologías y redimensionamiento de las instituciones del Estado tienen un papel fundamental.

En los grandes temas de seguridad para la región de América Latina que se vislumbran para el periodo 2007-2016, destaca el desafecto y frustración popular hacia los gobiernos democráticos. Las democracias latinoamericanas están en riesgo por su ineficacia y es justamente este factor en el que descansan su legitimidad y legalidad, precisó.

Agregó que la presencia de líderes autoritarios y oportunistas y sus redes internacionales; los grupos armados en la región: insurgentes, criminales, milicias, y terroristas que toman el camino de la violencia, ya sean las FARC o los Maras, se suman a este cuadro en el que también tienen un peso preponderante las actitudes, comportamiento, y capacidad de las fuerzas de seguridad estatal, militar, seguridad pública, inteligencia, y policía.

En el caso de México, refirió que se observa la desarticulación de las redes de control social, acompañada por una crisis del modelo político de autoridad que llevan a la legitimidad a la desobediencia e ilegitimidad de la coerción, y sobre todo, a la pérdida de cultura cívica que rige la convivencia de los ciudadanos.

Aunque las policías municipales son las más cercanas a la sociedad, en México suele dársele más importancia a la policía federal y esto se observa en los programas policíacos que se refieren ante todo a las corporaciones de las ciudades. Asimismo, las funciones de prevención y persecución de delitos no se contemplan como un proceso continuo, pues pensamos que las metas se tienen que ajustar a nuestro modelo conceptual del fenómeno.

A principios de los años 80, el tema de narcotráfico no era aceptado como un problema de seguridad nacional, pues de acuerdo al concepto que en ese entonces se tenía de la seguridad, no se veía que pudiera afectar las condiciones de viabilidad del país. Sin embargo, ahora es posible incorporar este problema a una agenda global que incluye también otros como las drogas, las armas, el tráfico de personas, la piratería, los delitos electrónicos o el lavado de dinero.

Tello Peón, quien también es profesor en la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública del ITESM, resaltó que la seguridad nacional como política de Estado tiene que ser eficaz, legal y legítima, entendiendo esta última característica como el reconocimiento y aceptación pública y mayoritaria en una sociedad democrática. La política de seguridad nacional debe ser necesariamente una política de Estado, a riesgo de perder su naturaleza, y transformarse en una política sectaria o coyuntural.