Comunicado de prensa 012/2007

Sólo Querétaro, Hidalgo y México, son los estados con mayor concentración de hablantes de la lengua otomí

Personas mayores de 70 años la hablan, de ahí que existe el riesgo de desaparecer a corto plazo, por eso se requiere profundizar en su estudio: Yolanda Lastra

Zinacantepec, Estado de México a 29 de mayo de 2007.

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En la gráfica la doctora Yolanda Lastra, durante su conferencia "Los otomíes: lengua y cultura", y el maestro Raymundo Martínez García, coordinador del ciclo Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica

Aunque la lengua otomí se mantiene viva en ocho entidades del país, el número de hablantes ha ido disminuyendo, actualmente los estados de Guanajuato, Michoacán y Tlaxcala conservan como hablantes a personas mayores de 70 años y dada la creciente migración de jóvenes esta lengua corre el riesgo de perderse a corto plazo, de ahí que es importante profundizar en su estudio, sostuvo la doctora Yolanda Lastra García, al participar en el Ciclo Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica, organizado por El Colegio Mexiquense, A. C.

Especialista en las lenguas otomí, náhuatl y chichimeca, la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México señaló que esta lengua se caracteriza por tener muchas variantes derivadas de la natural evolución que surge con el paso del tiempo. Si bien está presente en Guanajuato, Veracruz, Puebla, Michoacán, Tlaxcala, Querétaro, Hidalgo y México, es en los tres últimos estados donde se tiene la mayor concentración de hablantes. Al dictar la conferencia Los otomíes: lengua y cultura, la investigadora apuntó que la lengua otomí pertenece a la familia otopame, misma que reúne también al pame y al chichimeco que se habla relativamente al norte del país y agregó que también son consideradas como lenguas otomianas el mazahua, el matlatzinca y el ocuilteco, todas presentes en la entidad.

El Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, tiene el mayor número de hablantes de otomí y en el caso del Estado de México la mayor parte de los hablantes se localiza en el Valle de Toluca y en el nororiente del estado, por ello, si queremos evitar lo que sucede en estados como Baja California Norte o Baja California Sur, donde sólo existen dos o tres hablantes de cada lengua, debemos procurar que el otomí se siga practicando, destacó.

Al dirigirse a los estudiantes reunidos en el Aula Mayor de El Colegio Mexiquense, A. C., la especialista en el estudio de los grupos otopames, señaló que la lengua otomí comenzó a escribirse desde la época colonial y cuenta, en el trabajo de Cáceres, con la obra gramatical más completa, aunque también existen otros estudios como el de López Yepes. En cuanto a documentos escritos en otomí, destaca el Códice de Huichapan que gracias a su traducción es posible saber y comprender varios aspectos de la historia de Jilotepec.

Hoy día existen obras literarias contemporáneas escritas en esta lengua, pero éstas, en algunos casos, retoman narraciones y tradiciones orales recopiladas por maestros bilingües, a partir de la traducción de canciones o cuentos. Por lo que respecta a la gramática, destaca el diccionario de Urbano, el cual es el más antiguo y fue publicado por la UNAM en una edición facsimilar, y en cuanto a obras modernas está el Diccionario del Mezquital.

La doctora Lastra agregó que se han realizado diversos estudios etnográficos sobre la cultura otomí que exploran diversos aspectos de la vida cotidiana de las comunidades, y refirió que en la práctica se tiene un marcado sincretismo religioso que data de la época colonial. Asimismo, citó que algunos pueblos de la región de El Mezquital conservan todavía muchos aspectos antiguos pues durante mucho tiempo se mantuvieron prácticamente aislados de las grandes poblaciones, tal es el caso de Santa Ana Huitlalpan, localidad cercana a la ciudad de Tulancingo donde se conservan ceremonias referentes al culto a los muertos que incorporan elementos católicos y otras prácticas que podrían considerarse como paganas, y aunque no es fácil precisar su significado, están profundamente arraigadas entre la población que realiza ritos de tipo religioso en sus hogares y que se extienden al cerro Napateco, al que hoy en día todavía se le da un significado sagrado.

Al cierre de la conferencia, el maestro Raymundo Martínez García, investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., y coordinador del Ciclo Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica, refrendó la invitación a la siguiente conferencia que se llevará a cabo el próximo viernes 8 de junio, fecha en la que participará el doctor René García Castro, con el tema Los pueblos de indios en el México central.