Comunicado de prensa 018/2006

Los investigadores sociales critican, pero también proponen y se autocuestionan

*Las Ciencias Sociales se traducen en políticas públicas; sin embargo, falta inversión privada en investigación

Zinacantepec, Estado de México, 21 de septiembre de 2006.

Ante la demanda social de aplicación del conocimiento generado por las Ciencias Sociales en México y en un contexto democratizador, el diseño y puesta en práctica de políticas públicas es una prueba de que sí hay un resultado positivo ante ese reclamo.

De esta manera se puede resumir la participación de los investigadores Lorenzo Meyer, Adrián Guillermo Aguilar, Boris Graizbord y Enrique Cabrero en la segunda jornada del Coloquio internacional "XX años de Ciencias Sociales", que es organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., por vigésimo aniversario, dedicada al tema "Relevancia de las Ciencias Sociales en el México Contemporáneo".

El doctor Lorenzo Meyer, investigador de El Colegio de México, sostuvo que el objetivo del científico es desarrollar una vocación para explicar la sociedad en busca de la verdad; en cambio, la tarea del político se orienta al ejercicio eficaz del poder. De ahí que la relación entre conocimiento y práctica ha sido difícil históricamente, admitió. Sin embargo, en la animada sesión de preguntas y respuestas, el investigador aceptó que aun con la fragilidad y debilidad del conocimiento ante el poder político, ese conocimiento se traduce, tarde o temprano, en práctica, mediante la acción de los estudiantes.

En tanto, el doctor Adrián Guillermo Aguilar, profesor–investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, puso énfasis en la denominada Geografía Crítica, en la cual los fenómenos geográficos buscan ser entendidos y explicados desde la sociedad misma. Esa corriente, en su versión más radical, plantea generar cambios a través de acciones progresistas y solidarias con movimientos sociales y activismos, y por ello se orienta a la transformación y el establecimiento de la justicia social, detalló. Propuso que la Geografía debe involucrarse más en la dimensión sociopolítica de la realidad y orientar sus investigaciones más allá de la academia, para que haya una mayor participación, la territorialización tenga una mejor visibilidad por su importancia, y los investigadores actúen con mayor ambición y osadía interdisciplinaria.

El doctor Boris Graizbord, investigador de El Colegio de México, afirmó que la relación entre sociedad y naturaleza tiene, desde la perspectiva de la ecología, dos cursos de acción cuando menos, la del ecologismo y la del ambientalismo, que plantean una ciencia y un nuevo paradigma ambiental.

Por su parte, el doctor Enrique Cabrero Mendoza, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, aseguró que el rezago mexicano en los ámbitos científico y tecnológico está caracterizado por la excesiva dependencia de la investigación con respecto a los recursos públicos. Mientras en Suecia la proporción del Producto Interno Bruto dedicada a generar conocimiento es de 4.27%, y en Corea y Japón es de 2.92% y 3.06%, respectivamente, en México apenas representa 0.4% del PIB.

Más todavía, añadió, del total de recursos que Corea destina a la investigación, 27% proviene de recursos públicos y 73% del sector privado; en Estados Unidos, la relación es de 34% a 66%, y en México está invertida, pues apenas 23% de la inversión destinada a la investigación tiene como fuente al sector privado y 77% son recursos públicos.

Con ese antecedente, el investigador resaltó que en los últimos años la política gubernamental en México se ha transformado en un campo de políticas públicas, abierto a las opiniones de los sectores público, privado y de tecnólogos y de científicos; lo cual habla de una democratización, pero también señala la falta de coordinación entre actores e instituciones.

Luego de ponderar ese cambio en sus aspectos favorables y sus pendientes, el doctor Cabrero afirmó que el desarrollo de las Ciencias Sociales a partir de la investigación aplicada puede influir en los procesos deliberativos de las políticas públicas, pero advirtió de que será necesario que, frente a esa democratización, el científico asuma la responsabilidad de dejar la comodidad del cubículo y que las Ciencias Sociales superen los usos y costumbres derivados de la dicotomía entre "crítica distante" y "cercanía política". Es posible superar estos retos mediante la interlocución efectiva entre comunidades científicas, a fin de desarrollar una sociedad del conocimiento, fortalecer la democracia participando activamente en la deliberación y el diseño de políticas públicas, así como encontrar fuentes de financiamiento alternas, concluyó.

Como en las jornadas anteriores, correspondió a investigadores de El Colegio Mexiquense, A. C., realizar los comentarios a las ponencias presentadas. Para el caso, a los doctores Carlos Garrocho Rangel y Alfonso Iracheta Cenecorta.