Comunicado de prensa 028/2005

Sólo la sociedad civil organizada puede detener los efectos negativos de la globalización y la uniformidad de la cultura y el consumo

*Organizó El Colegio Mexiquense, A. C., discusión sobre el tema "Globalización y sociedad civil en las Américas"

Zinacantepec, Estado de México, 2 de septiembre de 2005.

La relación entre las organizaciones de la sociedad civil y la globalización tiende a ser conflictiva y hasta antagónica, en la medida que este proceso afecta el bienestar de los ciudadanos, sostuvo la doctora Gloria Guadarrama Sánchez, investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C.

Aunque la globalización tiene efectos positivos y negativos, los temas del debate social se concentran en la pobreza que ese fenómeno genera, y la sociedad civil ha asumido en buena medida la defensa de las causas de los pobres, como son los ejemplos de Médicos sin fronteras y la Cruz Roja Internacional, a las que sin embargo se ha cuestionado su independencia, autonomía y trabajo voluntario. En todo caso, el tema más relevante tiene que ver con la capacidad de la sociedad organizada para revertir las tendencias negativas de la globalización, explicó la investigadora.

En la tercera sesión del Seminario permanente de estudios sobre organizaciones civiles -organizado por el Programa Interdisciplinario de Estudios del Tercer Sector (PIETS) de El Colegio Mexiquense, A. C.- que asume la forma de una panel de discusión, se abordó el tema "Globalización y sociedad civil en las Américas", con la participación de cuatro especialistas y la moderación de la doctora Cristina Girardo, también investigadora de El Colegio.

La doctora Guadarrama Sánchez se pronunció porque la sociedad civil internacional integre una agenda de trabajo más allá de las posiciones extremas de globalifóbicos y globalifílicos, que propugne por una globalización ética sobre la base del reconocimiento de las disparidades sociales y económicas de cada país, e incluya el respeto a la diversidad cultural, la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente, lo cual, de hecho, ya se ha venido dando. De profundizar este trabajo, la sociedad civil podría ser un actor privilegiado para enfrentar los desafíos de una globalización ética, pues ha logrado interconectividad y ha merecido la confianza pública, aseguró.

El doctor Prudencio Mochi, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, coincidió en que la globalización es un fenómeno con facetas diferenciadas y hasta confrontadas, de ahí que los estudiosos del proceso deben verlo como un objeto de estudio multidisciplinario, pese a que los economistas -cuestionó- no toman en cuenta el punto de vista de los actores, ni consideran las repercusiones que tiene la uniformización del consumo global, en que se produce una deslocalización económica que resulta en un consumidor estándar, medio y global.

Admitió que en el ámbito político crece una visión crítica fundada en la construcción de redes de la sociedad civil, pero se vive también la pérdida de roles tradicionales del Estado nacional que se confronta con los procesos democráticos que viven muchas naciones, entre ellas las de América Latina, incluido México.

La doctora Delia Montero, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, señaló por su parte que la globalización no es un ruptura, sino un proceso de evolución histórica fundado en los intercambios comerciales, pero también es ya un discurso muy poderoso.

La investigadora analizó en detalle los aspectos económicos y financieros de la globalización, en particular la movilidad de la inversión extrajera directa, en que las empresas tienen un papel protagónico y los estados sólo actúan como gestores de la apertura económica. El elemento más novedoso es, sin embargo, el de los flujos de capital y dinero, precisó.

En su oportunidad, el maestro Tonatiuh González Vázquez, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, se concentró en las formas de organización de la sociedad civil, independientemente de las tendencias radicales de globalifóbicos y globalifílicos o altermundistas.

En el papel de los movimientos sociales destacó la importancia del debate sobre los derechos humanos y la construcción de redes de la sociedad civil, entre cuyos méritos está el crecimiento de la tolerancia, de la que es ejemplo la Alianza Social Intercontinental, explicó.

Los paneles que viene organizando El Colegio Mexiquense, A. C., a través del PIETS, para discutir el ascenso de la sociedad civil en México y en el resto del mundo están abiertos al público en general. Zinacantepec, Estado de México, 2 de septiembre de 2005.

La relación entre las organizaciones de la sociedad civil y la globalización tiende a ser conflictiva y hasta antagónica, en la medida que este proceso afecta el bienestar de los ciudadanos, sostuvo la doctora Gloria Guadarrama Sánchez, investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C.

Aunque la globalización tiene efectos positivos y negativos, los temas del debate social se concentran en la pobreza que ese fenómeno genera, y la sociedad civil ha asumido en buena medida la defensa de las causas de los pobres, como son los ejemplos de Médicos sin fronteras y la Cruz Roja Internacional, a las que sin embargo se ha cuestionado su independencia, autonomía y trabajo voluntario. En todo caso, el tema más relevante tiene que ver con la capacidad de la sociedad organizada para revertir las tendencias negativas de la globalización, explicó la investigadora.

En la tercera sesión del Seminario permanente de estudios sobre organizaciones civiles -organizado por el Programa Interdisciplinario de Estudios del Tercer Sector (PIETS) de El Colegio Mexiquense, A. C.- que asume la forma de una panel de discusión, se abordó el tema "Globalización y sociedad civil en las Américas", con la participación de cuatro especialistas y la moderación de la doctora Cristina Girardo, también investigadora de El Colegio.

La doctora Guadarrama Sánchez se pronunció porque la sociedad civil internacional integre una agenda de trabajo más allá de las posiciones extremas de globalifóbicos y globalifílicos, que propugne por una globalización ética sobre la base del reconocimiento de las disparidades sociales y económicas de cada país, e incluya el respeto a la diversidad cultural, la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente, lo cual, de hecho, ya se ha venido dando. De profundizar este trabajo, la sociedad civil podría ser un actor privilegiado para enfrentar los desafíos de una globalización ética, pues ha logrado interconectividad y ha merecido la confianza pública, aseguró.

El doctor Prudencio Mochi, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, coincidió en que la globalización es un fenómeno con facetas diferenciadas y hasta confrontadas, de ahí que los estudiosos del proceso deben verlo como un objeto de estudio multidisciplinario, pese a que los economistas -cuestionó- no toman en cuenta el punto de vista de los actores, ni consideran las repercusiones que tiene la uniformización del consumo global, en que se produce una deslocalización económica que resulta en un consumidor estándar, medio y global.

Admitió que en el ámbito político crece una visión crítica fundada en la construcción de redes de la sociedad civil, pero se vive también la pérdida de roles tradicionales del Estado nacional que se confronta con los procesos democráticos que viven muchas naciones, entre ellas las de América Latina, incluido México.

La doctora Delia Montero, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, señaló por su parte que la globalización no es un ruptura, sino un proceso de evolución histórica fundado en los intercambios comerciales, pero también es ya un discurso muy poderoso.

La investigadora analizó en detalle los aspectos económicos y financieros de la globalización, en particular la movilidad de la inversión extrajera directa, en que las empresas tienen un papel protagónico y los estados sólo actúan como gestores de la apertura económica. El elemento más novedoso es, sin embargo, el de los flujos de capital y dinero, precisó.

En su oportunidad, el maestro Tonatiuh González Vázquez, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, se concentró en las formas de organización de la sociedad civil, independientemente de las tendencias radicales de globalifóbicos y globalifílicos o altermundistas.

En el papel de los movimientos sociales destacó la importancia del debate sobre los derechos humanos y la construcción de redes de la sociedad civil, entre cuyos méritos está el crecimiento de la tolerancia, de la que es ejemplo la Alianza Social Intercontinental, explicó.

Los paneles que viene organizando El Colegio Mexiquense, A. C., a través del PIETS, para discutir el ascenso de la sociedad civil en México y en el resto del mundo están abiertos al público en general.