Comunicado de prensa 002/2005

El sistema financiero mexicano, desinteresado e incapaz de captar el ahorro de los pobres para canalizarlo al desarrollo del país

*Fue presentado el libro "La experiencia francesa", de Carola Conde Bonfil

México, Distrito Federal, 8 de febrero de 2005.

El sistema financiero mexicano carece de los instrumentos adecuados y del compromiso necesario para captar el ahorro popular, brindándole la seguridad, la flexibilidad y la certeza necesarias para aprovechar el deseo de los pobres por ahorrar, y destinar esos recursos a financiar el desarrollo del país. El problema es entonces la ausencia de políticas públicas destinadas a ese fin y no de falta de una cultura del ahorro.

Durante la presentación del libro ¿Cómo movilizar el ahorro popular para (re)construir un país? La experiencia francesa, de la economista Carola Conde Bonfil, los participantes coincidieron tanto en la ineficiencia y desinterés del sistema financiero como en el hecho de que los pobres ahorran y lo hacen de manera informal y, por lo mismo, riesgosa.

Asimismo, se hizo una valoración positiva los aportes de la obra, coeditada por El Colegio Mexiquense, A. C., y La Colmena Milenaria, como un esfuerzo de análisis académico de la exitosa experiencia de los franceses y de la necesidad de que México desarrolle mecanismos para movilizar el ahorro popular.

Por una parte, el representante de La Colmena Milenaria, Alfonso Castillo Sánchez Mejorada, advirtió que en México buena parte del dinamismo de las finanzas populares se ha enfocado mucho más a analizar las posibilidades del crédito, que a la importancia de crear estructuras de ahorro como política pública. Este libro viene a mostrar que no es posible que un país se desarrolle sin crear estructuras desde el Estado que fomenten el ahorro, y que ese ahorro se recircule para atender las necesidades del país, aseguró.

En tanto, la autora del texto, investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C., dijo que una de las cuestiones más interesantes de la experiencia francesa es el financiamiento a las comunidades, a las alcaldías y a la creación de infraestructura o la remodelación de centros urbanos, gracias al ahorro popular.

En México, añadió, la captación de ese ahorro se ha empezado a dar en pequeñas organizaciones alternativas de ahorro y crédito, como la Red de organizaciones con ahorro y crédito alternativos, coordinada por el maestro Alfonso Castillo. Son esfuerzos locales que captan el ahorro y lo colocan entre los mismos usuarios de los proyectos. Se trata de "gotitas", pues muchas veces es un ahorro muy pequeño, y hasta cierto punto insignificante por sus montos, pero que puede convertirse, a largo plazo, en una gran masa y permitir el financiamiento de proyectos enormes en monto y en significado con un mecanismo de centralización de esos recursos.

Por su parte, el doctor José Mejía Lira, director general de Desarrollo Institucional de la Presidencia de la República, expresó que el financiamiento bancario en México está menos orientado a apoyar la inversión y más a financiar el consumo y a cobrar comisiones por diversos servicios.

Sin embargo, refirió, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que los pobres no sólo quieren ahorrar, sino ahorrar mucho, pero para ellos los costos de transacción tienden a ser muy altos debido a las distancias geográficas, los horarios inconvenientes, los saldos mínimos y los trámites dificultosos ante los bancos. De ahí que los pobres tiendan a acudir a ciertos mecanismos informales o semi informales, como las "tandas" y otras opciones muy utilizadas, pero también riesgosas, por las tasas negativas de retorno, y su vulnerabilidad al robo.

La capacidad de un país para ahorrar y la calidad de sus intermediarios financieros son triunfos económicos esenciales. Jamás la debilidad del ahorro ha permitido un crecimiento durable de la economía; al contrario, el crecimiento de una país a largo plazo depende siempre de la capacidad de ahorro. Naturalmente, esto requiere instituciones financieras fuertes, bajo un sistema bien organizado que trabaje con reglas claras, y con la flexibilidad necesaria para que sea competitivo, sentenció.

El doctor Mejía Lira aceptó que algunas de las experiencias en México vinculadas con la captación de ahorro han sido poco afortunadas, como el caso de algunas cajas populares. Las lecciones que el texto quiere extraer para México son reflexiones que bien debieran llegar a quienes contribuyen a la política financiera de nuestro país. Requerimos que los ahorradores tengan beneficios reales, expresó.

Asimismo, se pronunció por que México tenga un sistema financiero distinto, preocupado por ser parte del desarrollo y palanca para las actividades económicas; que obtenga sus ingresos de compartir riesgos y garantizar el crecimiento de los capitales haciendo jugar a éstos un papel estratégico. Para ello, afirmó, una línea de trabajo es la de aprovechar todo el potencial que brinda el ahorro popular, pero no sólo captándolo, sino canalizándolo adecuadamente, acotó.

Para la maestra Carmen Luna Cornejo, responsable de Planeación Estratégica del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario de la Secretaría de Economía, el ahorro es mucho más que la acumulación de dinero para la inversión: es un mecanismo para la construcción de ciudadanías. En México, asentó, nos estamos perdiendo la oportunidad de acumular para invertir y desarrollar, pero especialmente hacer a las personas más partícipes a través del ahorro, y dar una dimensión mucho más democrática a la ciudadanía en el desarrollo nacional.

Más que cultura del ahorro, cuando un pueblo tiene facilidades para ahorrar lo puede hacer; es decir, se trata de poder ahorrar y de tener las posibilidades de hacerlo mediante instrumentos flexibles que permitan movilizar el dinero, tenerlo disponible y obtener rendimientos con accesos a los sistemas financieros adaptados las condiciones específicas de las personas, resumió.

La gran lección que deja ¿Cómo movilizar el ahorro popular para (re)construir un país. La experiencia francesa, es la necesidad urgente de instrumentos flexibles y adaptados, de un poder legislativo que realmente fiscalice al sistema financiero para evitar que las intenciones de los ahorradores, de la gente que tiene poco pero quiere guardar, se vean defraudadas porque el Estado no los protege ni les da resguardo especialmente en situaciones de crisis.

El libro de la doctora Carola Conde Bonfil se suma a la lista de publicaciones hechas por al investigadora de El Colegio Mexiquense, A. C., en que se incluyen, entre otros, ¿Pueden ahorrar los pobres? ONG y proyectos gubernamentales en México y ¿Depósitos o puerquitos? Las decisiones del ahorro en México, coeditados ambos con La Colmena Milenaria.

¿Cómo movilizar el ahorro popular para (re)construir un país.