Comunicado de prensa 029/2004

En sus tres primeros años de gobierno, el presidente Vicente Fox tuvo un alto éxito en la aprobación de sus iniciativas de ley, a pesar de la falta de reformas estructurales

Al congelarlas, los legisladores bloquean sus propias iniciativas

Zinacantepec, Estado de México, 22 de octubre de 2004.

Al contrario de lo que se dice y se supone, el presidente Vicente Fox alcanzó en sus tres primeros años de gobierno un éxito muy alto en cuanto al número de iniciativas de ley que le fueron aprobadas por el Congreso, pues de las 52 iniciativas que presentó entre 2000 y 2003, 50 fueron aprobadas, es decir, tuvo un éxito de 96%. En contraste, los partidos de oposición -considerando al PAN como partido gobernante-, presentaron 801 iniciativas, de las cuales resultaron aprobadas sólo 130, es decir, apenas 16%, afirmó la investigadora Margarita Jiménez Badillo.

Invitada a participar en el ciclo de conferencias organizado por la Coordinación de la Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal de El Colegio Mexiquense, A. C., Jiménez Badillo presentó los resultados de su trabajo "Los partidos de oposición parlamentaria en México: su éxito legislativo, 1997-2003", realizado como parte de un proyecto de la Universidad de Salamanca, en donde la investigadora mexicana obtuvo el grado de doctora en Ciencia Política y de la Administración.

Sobre la base de un conjunto de datos numéricos y de métodos cuantitativos de interpretación, expuso que desde la LVII legislatura federal, en el segundo tramo del periodo de Ernesto Zedillo (1997-2000), la figura del presidente disminuyó su papel proactivo como proponente de iniciativas de ley, y en los tres primeros años del gobierno de Vicente Fox esa tendencia se mantuvo, pero su éxito aumentó, pues el presidente Zedillo presentó 44 iniciativas, de las cuales se aprobaron 36, o sea 82%, 14 puntos menos que Fox.

La investigadora independiente analizó un periodo más amplio, pero de su exposición destacó la disminución del número de iniciativas de ley presentadas por el Titular del Ejecutivo y el aumento de las presentadas por los propios legisladores, con resultados exitosos sensiblemente menores.

En la Legislatura LVII (1997-2000), los legisladores en conjunto presentaron 567 iniciativas, pero sólo resultaron aprobadas 137 (24%); del total, el partido gobernante (PRI) presentó 84, con 21 aprobadas (25%), y la oposición 426, con 95 aprobadas (22.3%).

Con respecto a la Legislatura LVIII, el total de iniciativas presentadas por los representantes populares fue de 1077 (casi el doble del periodo anterior); 276 surgieron del partido gobernante (PAN) con un éxito de 20% por las 55 iniciativas aprobadas. La oposición presentó 801, pero sólo sacó adelante 130, es decir, 16%.

La doctora Jiménez Badillo hizo otras reflexiones interesantes en relación con temas complementarios. Por ejemplo, en cuanto a la autoubicación ideológica de los legisladores y la manera como ubican a sus respectivos partidos, resulta que aplicando un criterio en donde 1 es izquierda y 10 es derecha, en 1998, durante la Legislatura LVII, los legisladores del PRD se ubicaron en 2.8, pero colocaron a su partido en 3.0.

Los panistas se otorgaron una ubicación de 5.9 (centro-derecha) y colocaron a su partido en 6.0. Sin embargo, los priístas se autocolocaron en 5.3, y a su partido lo ubicaron en 5.4.

Tres años después, en 2001, durante la LVIII Legislatura, los resultaron tuvieron ligeras aunque significativas modificaciones. Los perredistas se colocaron a sí mismos en 3.0 y a su partido en 4.2. Los panistas se dieron otra vez un 5.9, pero pusieron a partido en 6.4, es decir, se colocaron individualmente menos a la derecha que a su instituto político; en tanto, los priístas se colocaron en 4.7, más a la izquierda que en el periodo anterior, y dejaron a su partido con 5.3. El caso más llamativo es entonces el del PRD, que fue ubicado por sus legisladores más a la derecha que tres años antes. Todos los legisladores, en los dos periodos, se vieron a sí mismos menos conservadores que a sus respectivos partidos.

La investigadora destacó el aumento de la pluralidad en las dos legislaturas del periodo 1997-2003; la apertura de brechas para una relación institucional más equilibrada entre el Ejecutivo y el Legislativo (a pesar de que las reformas fiscal, laboral y energética propuestas por el presidente Fox no han sido aprobadas); la mayor afinidad ideológica del PRI y el PAN; el congelamiento de un porcentaje muy alto de iniciativas presentadas por los legisladores en conjunto (76% y 83%, respectivamente), y el alto éxito de aprobación de las iniciativas presidenciales que tuvo Zedillo (82%), y el todavía mayor de Fox (96%).