Comunicado de prensa 009/2004

Advierte el libro No linealidades y ciclos económicos en América Latina sobre los peligros de una apreciación excesiva del peso

Recibe la obra buena recepción de especialistas

Toluca, Estado de México, 30 de marzo.

En México, el tipo de cambio puede ser un indicador importante para pronosticar el futuro económico, pues la experiencia demuestra que cuando el peso está muy apreciado se avecina una crisis; además, las ocho economías latinoamericanas más importantes, incluida la mexicana, no están sincronizadas en su ciclo económico, es decir, no funcionan igual en el tiempo, y en particular, hay más asociación de las economías sudamericanas con la de Estados Unidos que con la mexicana.

Al analizar las aportaciones y conclusiones que el investigador Pablo Mejía Reyes presenta en su libro No linealidades y ciclos económicos en América Latina, coeditado por El Colegio Mexiquense, A. C., y la Universidad Autónoma del Estado de México, Eduardo Loría, director de la revista Ciencia ergo sum, se pronunció por aprovechar ese trabajo, al que consideró de frontera, para analizar la importancia del tipo de cambio, el cual, dijo, no debe estar sujeto a las fuerzas del mercado porque es una de las pocas variables económicas que le quedan al gobierno.

Mejía Reyes demuestra que cuando el tipo de cambio se aprecia, como ocurrió entre 1988 y 1994, es indicador de que la crisis se aproxima; y al revés, cuando el peso se devalúa es porque llegó a un punto demasiado bajo, como en diciembre de 1994, y la crisis se profundiza con un rebote muy rápido que provoca la volatilidad de la economía, considerada el principal enemigo del crecimiento estable de largo plazo, precisó.

No linealidades y ciclos económicos en América Latina es un libro de frontera no solamente al nivel nacional, sino internacional, pues realiza la morfología de los ciclos económicos para explicar por qué las economías no crecen parejas ni de forma lineal. También es una gran provocación, como son las buenas obras, porque nos hace pensar en problemas cruciales del crecimiento económico, consideró.

Por su parte, el doctor Andrés Zamudio, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dijo que el libro es una aportación que utiliza algunas técnicas econométricas de punta sobre la base de un trabajo totalmente empírico dedicado al comportamiento de las economías de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela, con un análisis comparativo que incluye a la primera economía mundial, la de Estados Unidos.

En el libro hay un tratamiento no lineal de los ciclos económicos, sobre todo para distinguir que son muy distintas las fases de auge y las de depresión, pues éstas no son una imagen inversa de las primeras, sino que se compartan de manera distinta, mucho más volátil y pronunciada; en cambio, en las épocas de auge el crecimiento económico no es tan alto, aunque sí más continuo y de mayor duración, explicó.

En el libro se demuestra también que entre 1950 y 1995, las economías latinoamericanas estudiadas se comportan con un ciclo estocástico, es decir, no predecible, en que las épocas de depresión no están compensadas con periodos de auge. Esto es relevante, añadió Andrés Zamudio, ahora que México pasa aún por una crisis económica, pues nada indica que al salir de ella el país crecerá como lo hizo entre 1940 y 1970, de lo cual son prueba las tasas de los últimos años, de apenas entre uno y dos por ciento.

En tanto, Pablo mejía Reyes advirtió que en Economía siempre ha habido resistencias a aceptar otros enfoques para modelar las dinámicas de las economías, y aseguró que a México se podría aplicar la teoría del aprender haciendo, pues cuando ha entrado en recesión la desutilización de los factores de la producción hace que la productividad de éstos disminuya, y cuando el país vuelve a crecer esos factores son menos productivos por un desaprendizaje; en ese sentido, las recesiones tienen efectos perversos sobre el crecimiento de la economía mexicana de largo plazo, advirtió.

El investigador de El Colegio Mexiquense, A. C., dio a conocer que actualmente analiza las características cíclicas de la producción manufacturera, y ha encontrado que la sincronización con Estados Unidos se ha incrementado en los últimos años, principalmente a raíz del TLCAN; en particular, con datos mensuales de 1975 a 2003, se observa que hay una relación positiva entre la economía de EU y la de México cuando la primera está en recesión, pero cuando Estados Unidos crece, no resulta claro que también lo haga la economía mexicana, como sucede en este momento.