Comunicado de prensa 005/2004

La propuesta migratoria de Bush, unilateral y sin sentido de corresponsabilidad para crear una prosperidad compartida

Zinacantepec, Estado de México, 11 de febrero de 2004.

Como resultado del fenómeno migratorio, 10 millones de mexicanos residen temporal o permanentemente en Estados Unidos, dato que señala la urgencia de reactivar las negociaciones que quedaron congeladas desde septiembre de 2001, para lograr un convenio migratorio que atienda en su complejidad el fenómeno. La iniciativa del presidente George W. Bush responde a una política inmigratoria unilateral, de seguridad nacional y control de fronteras, que no es corresponsable con México para crear una prosperidad compartida.

Francisco Alba Hernández, profesor-investigador de El Colegio de México, señaló lo anterior en su conferencia "Respuestas frente al fenómeno migratorio en un entorno cambiante", quien afirmó que las negociaciones formales sobre esta problemática entre México y Estados Unidos quedaron prácticamente en silencio en los últimos 40 años para retomarse en 2001 (antes del atentado terrorista), pero con la mira norteamericana puesta en regular el fenómeno de manera unilateral e insuficiente.

Si bien el programa de braceros de 1942 a 1964 tuvo poco impacto, durante un periodo de tolerancia tácita, entre 1965 y 1986, la migración siguió creciendo. Con la firma del Tratado de Libre Comercio se buscó también frenar el flujo migratorio de indocumentados, explicó, al dar una visión diferente de dicho acuerdo a la que se ha manejado desde hace una década, cuando inició su vigencia.

Invitado por las coordinaciones de Docencia y del Doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio Mexiquense, A. C., en el ciclo de conferencias de inicio de cursos de la segunda promoción de estudiantes, Alba Hernández ofreció abundantes datos estadísticos del crecimiento de la migración y se detuvo en el análisis de la parálisis negociadora sobre el tema desde el atentado a las torres gemelas.

Recientemente integrado al Consejo Consultivo del Instituto Nacional de Migración, el especialista se pronunció porque las negociaciones con Estados Unidos partan de una posición congruente del gobierno mexicano ante el fenómeno migratorio e incluyan un esfuerzo por ordenarlo, así como la exigencia de respeto a los derechos de los migrantes y la definición de agendas que vinculen desarrollo con migración y seguridad con movilidad.

Recordó que en 1986 Estados Unidos puso gradualmente en práctica políticas parciales de regularización y un programa de requerimiento de trabajadores mexicanos, siempre y cuando su economía lo requiriera; sin embargo, advirtió, ni entonces ni ahora, ante un proceso de recesión el fenómeno migratorio se frenaría, como lo señalan los datos de los últimos tres años.

Agregó que, ante ello, la reacción mexicana ha sido la de procurar el acercamiento bilateral y el reforzamiento de la defensa de los derechos de los migrantes, como una obligación de todo país con sus connacionales residentes o trabajadores en otro país.

El investigador detalló que la tendencia de aumento de los flujos migratorios tiene una corriente histórica agudizada entre 1970 y 1990, periodo durante el cual de 155 mil mexicanos migrantes se pasó a 260 mil; de hecho, aseguró, actualmente son alrededor de 10 millones los mexicanos que viven temporal o permanentemente en Estados Unidos.

En las negociaciones que deben darse entre el gobierno mexicano y el del vecino país, añadió, debe definir la inserción de nuestro país hacia el norte y el sur del continente, puesto que México, además de expulsor de trabajadores, es parte del tránsito de quienes salen de Centro y Sudamérica en busca de oportunidades en Estados Unidos.

La propuesta del presidente Bush se da en un momento en que necesita ganar la confianza y asegurar el voto latino e hispano, y busca ser una salida a la clandestinidad de los inmigrantes que llegan a su país, pero no deja de ser una política unilateral destinada a la seguridad nacional de Estados Unidos y a controlar sus fronteras, consideró.

El expositor estuvo acompañado por el Secretario General de El Colegio Mexiquense, A. C., José Antonio Álvarez Lobato, la Coordinadora de Docencia, Diana Birrichaga Gardida, y la Coordinadora del Doctorado, Alicia Civera Cerecedo.