Comunicado de prensa 037/2003

Es necesaria una mayor participación de los estados en el fomento al turismo; la actividad, concentrada en cinco playas

Zinacantepec, Estado de México, 30 de junio de 2003.

Ante el hecho de que el Estado mexicano ha dejado de crear infraestructura turística, los gobiernos de las entidades federativas deben tener un papel más activo en el fomento al turismo, actividad que ha colocado al país entre los diez primeros del mundo por su capacidad hotelera, representa ocho por ciento del Producto Interno Bruto y da empleo a seis por ciento de la Población Económicamente Activa, sostuvo Ludger Brenner, investigador de El Colegio de Michoacán.

En el caso del Estado de México, los principales destinos turísticos son Ixtapan de la Sal, Valle de Bravo, las zonas arqueológicas de Teotihuacan y Malinalco, así como La Marquesa, que son visitados principalmente por gente del Distrito Federal durante los fines de semana, afirmó.

Con base en una análisis histórico centrado en el turismo a gran escala, el desarrollo de los principales polos turísticos de México, en especial las playas, y sus impactos en el medio ambiente, el investigador ofreció la conferencia "Nuevos centros turísticos integralmente planeados: una estrategia para el desarrollo regional sustentable", invitado por la coordinación de la Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal de El Colegio Mexiquense, A. C.

Ante los alumnos de la institución y acompañado por el coordinador de la Maestría, Felipe González Ortiz, el investigador sostuvo que actualmente el Estado mexicano es más un promotor del turismo que rector del fenómeno, cuando hace treinta años canalizaba fuertes inversiones a la creación de infraestructura, a fin de ampliar la oferta turística, pues entonces México era sólo destino fronterizo y nada más ofrecía opciones para el turismo de sol y playa en Acapulco y Puerto Vallarta. Con base en esa política, nacieron Huatulco y Cancún, este último el principal destino del turismo internacional que visita el país, explicó.

Treinta años después, los otros tres destinos más importantes en México para el turismo mundial son Ixtapa Zihuatanejo, Los Cabos y Loreto, lo cual habla de una concentración muy marcada, pese a que el impacto local del turismo interno reporta beneficios para muchos y diversos sitios, incluida Toluca, por ejemplo, además de los lugares del Estado de México que captan el grueso de los visitantes de fin de semana.

El especialista consideró que las preguntas más importantes que en este momento es necesario responder con respecto al turismo son las relativas a lo que debe realizarse en los centros turísticos de sol y playa -los más importantes para el turismo extranjero y nacional- por los impactos ambientales y económicos que han recibido; en segundo lugar, quiénes pueden o deben ser los actores turísticos ante la retirada del Estado, la incertidumbre de las inversiones de la iniciativa privada y el papel de los actores locales, y sobre el papel del Estado cuando la política turística está muy orientada a las fuerzas del mercado.

Ludger Brenner puso el énfasis de su charla en los efectos negativos que ha tenido el turismo en los grandes centros de playa y sol en México con respecto a la ecología y las poblaciones locales, y consideró que el fomento turístico debe replantearse buscando el desarrollo sustentable, pues, por ejemplo, alrededor de Huatulco hay una marginación muy importante y los ecologistas han avisado del daño al medio ambiente provocado en los últimos años.

El turismo puede y debe seguir siendo un factor de desarrollo económico, pero sin causar daños ecológicos, sobre la base de una política turística que redefina algunos de sus principios centrales, en particular el papel del Estado y de la gente, para aprovechar los 20 millones de turistas internacionales que tiene México, pero concentrados principalmente en cinco sitios.

En México, la discusión sobre el turismo como parte del desarrollo sustentable es reciente, pero se enfrenta a diversos problemas, entre ellos combinar los beneficios económicos con el desarrollo local y la participación social, debido a que las poblaciones no cuentan con recursos y son finalmente los inversionistas externos, por su capacidad económica, los beneficiarios principales de la actividad.

En cuanto al impacto ecológico del turismo hacen falta indicadores confiables con respecto al uso de combustibles, y lo mismo sucede con respecto a las modificaciones culturales y el crecimiento económico, temas sobre los cuales se expresan con suma facilidad opiniones favorables o negativas sin mayor sustento, dijo.