Comunicado de prensa 013/2010

100 AÑOS DE INDEPENDENCIA, GRAN CELEBRACIÓN DURANTE EL PORFIRIATO

La exploración de Teotihuacán fue una de las actividades más importantes

Zinacantepec, Estado de México, 1 de junio de 2010.

La conmemoración del centenario de la independencia durante el período presidencial de Porfirio Díaz representó una gran festejo en el sentido de la consolidación de obras y realización de actividades. El programa resultó más relevante del que se tiene ahora, ya que se llevaron a cabo acciones tales como la inauguración de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Cámara de Diputados, así como el Servicio Sismico Nacional y la Escuela Normal para Profesores, el monumento a la Independencia, entre otros.

Lo anterior fue señalado por la doctora María del Pilar Iracheta Cenecorta durante la conferencia denominada “Teotihuacan y el centenario de la independencia mexicana”, realizada en el marco del Ciclo de conferencias 2010. Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica, realizado en el Colegio Mexiquense, A.C.

La intención de estos festejos, mencionó Iracheta, era cerrar la administración de Díaz atendiendo al lema “Orden y Progreso” y fortalecer el patriotismo creando una conciencia nacional, es decir fundamentar el Estado nacional no sólo de una manera política, sino desde la obra económica y material reflejada en la llegada de inversión extranjera y la restauración del crédito internacional de México, lo que ubicaría al país en el concierto de las naciones.

Iracheta Cenecorta señaló que la historia en la época de Díaz promovía la conciliación entre antagónicos, aismismo, la enseñanza de la historia retoma el pasado prehispánico como la raíz de la nacionalidad mexicana que fue usurpada por la conquista española y que es recuperada con la generación liberal. Es en este contexto que la celebración del centenario de la Independencia incluyó obras con temáticas prehispánicas, como la reapertura del Museo Nacional, el impulso a la pintura y escultura con temáticas precolombinas, etc.

A pesar de este reconocimiento de lo prehispánico, mencionó Iracheta, existe una separación entre los indígenas de tiempos pasados ¾ya muertos¾ y los presentes en la sociedad, lo que implica una caracterización racista de la época.

En la exaltación de las civilizaciones indígenas del pasado se llevó a cabo la exploración de Teotihuacan, lo que cumplió con objetivos específicos del gobierno de Porfirio Díaz; tal es el caso del desarrollo de la arqueología como ciencia, la relación entre ésta y el nacionalismo, y el cumplimiento de una administraciómn con perspectiva de cuidado hacia el patrimonio cultural. Esta exploración tuvo un uso político ideológico que trataba de posicionar a México en el panorama mundial.

Aunque la zona había sido visitada y explorada en ocasiones anteriores por personalidades como Bernardino de Sahagún, Torquemada y Humboldt, en ésa ocasión el presupuesto ordenado para los trabajos permitió la consolidación de un importante proyecto realizado por Leopoldo Batres, jefe e inspector de monumentos arqueológicos en el porfiriato, quien ya había hecho algunos hallazgos en la zona.

No obstante la resistencia de los propietarios de los terrenos donde se llevó a cabo la exploración, el trabajo se terminó el 7 de septiembre de 1910 y fue inaugurado durante el XVII Congreso Internacional de Americanistas, con la presencia de personalidades de talla internacional como Franz Boas, Alex Hrdlicka y Edward Seler.

Durante la conferencia, Iracheta Cenecorta mencionó que el trabajo realizado por Batres respondió a las características de exploración de la época. La colocación de algunos elementos ajenos a la construcción original fueron la alternativa técnica del momento. Por otra parte, agregó que existe una gran superficie, ubicada debajo de asentamientos, que aún se encuentra sin explorar; también se refirió a la responsabilidad de la sociedad en el cuidado del patrimonio cultural.

Finalmente, señaló que la conmemoración del bicentenario de la Independencia es una oportunidad para traer al presente la memoria de sociedad que participó en tan importante proceso histórico, situación que es totalmente distinta al uso de la celebración con fines políticos.