Comunicado de prensa 018/2011

Explican en conferencia el sacrificio humano y sus relaciones con el poder y la cacería en Mesoamérica


comunicado018_2011Zinacantepec, Estado de México, 7 de abril de 2011.

El sacrificio humano es una de las prácticas rituales prehispánicas que más llama la atención; su existencia ritual se ha discutido desde diferentes puntos de vista y ha sido ampliamente investigada por especialistas. El doctor Guilhem Olivier, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México ofreció una conferencia relacionada con el sacrificio, la cacería y el poder en Mesoamérica, en el marco del ciclo Arqueología y etnohistoria de Mesoamérica 2011 que promueve El Colegio Mexiquense, A.C.

Olivier ha estudiado testimonios que ofrecen una idea más clara de esta práctica, así como las relaciones que se establecen entre los conceptos sacrificio, cacería y poder. En Mesoamérica la guerra se concibe como una cacería, pues el propósito fundamental de ésta no era matar al enemigo si no capturarlo; estas similitudes se reflejan también en el tratamiento de las presas, tal es el caso del destino de los huesos de las víctimas: los cráneos de los sacrificados se colocaban en los techos de los templos, igual que el privilegio que tenían los cazadores de colocar la cabeza del venado capturado en el techo de sus casas.

De la colocación de los cráneos en la parte superior de los templos o en los zompantlis (muro de cráneos sostenidos por varas), así como de su representación en las ramas de los árboles y de mitos como el del Popol Vuh, donde Hun Hunahpú escupe en la mano de Xquic para embarazarla de los gemelos Hunahpú y Xbalanqué, surge la asociación de los huesos con la semilla. Los cráneos son como semillas en la cosmovisión mesoamericana, situación que también es importante para explicarse el sacrificio humano, en el entendido de que en Mesoamérica la vida nace de la muerte.

Para explicar qué papel tuvo el sacrificio en la concepción del mundo se refirió a varios mitos; como el que que refiere la creación del sol y la luna; en él, algunos dioses se sacrificaron para crear estos astros, los cuales permanecieron estáticos en el firmamento hasta que otras divinidades también se sacrificaron para darles movimiento.

Este mito, y otros, se relacionan con el sacrificio desde un intercambio que, incluso admite negociación; es decir, los dioses proporcionan a los hombres mantenimiento, potencia, etc. a cambio de sangre, corazones o carne, en una reciprocidad permanente.

Por otra parte, la asociación entre el sacrificio y el poder se analiza a través de los ritos de entronización, los cuales simbolizan la muerte del rey, que en Mesoamérica no es divino, sino sagrado, es una persona que reviste atavíos de distintos dioses pero que no se identifica con una sola deidad, además, conserva su naturaleza humana. El rey es un sacrificado en potencia, al que no se le mata pero al cual, a través de algunos ritos se le identifica con un sacrificado.

Actualmente existen identificaciones con las prácticas de sacrificio de animales, las cuales, con ciertas modificaciones, mantienen vigencia; así como la forma en que, en algunos sitios, el ejercer un cargo público es considerado un sacrificio, son situaciones que guardan significados heredados, de alguna forma, de las culturas prehispánicas.

El ciclo Arqueología y etnohistoria, organizado por el cuerpo Académico Historia Mexicana e Historia del Estado de México de El Colegio Mexiquense, A. C. continúa su programa con la conferencia "Las plantas sagradas del México Antiguo", que será dictada, el próximo 27 de abril, por la doctora Dora Sierra del Instituto Nacional de Antropología e Historia.